Montpellier, ciudad de cuentos de hadas y escalofriantes leyendas de carretera

Montpellier es una ciudad ubicada al sur de Francia y que fue fundada en el siglo VIII.

Como toda ciudad europea cuenta con mucha historia, cuentos de reyes, reinas, princesas y piratas, es por la reiterada invasión de estos últimos que la ciudad se ubico lejos de la costa y mas al centro de la región de Languedoc-Rosellón


De fondo  La porte du Peyrou o mas conocido como el Arco del Triunfo de Montpellier, que se encuentra al final de los jardines de Peyrou.

Esta ciudad se caracteriza por la gran cantidad de jardines que posee, a mi parecer es mas bonito visitarla en verano, porque ofrece una gran variedad de actividades para realizar al aire libre.


Arriba uno de los tantos parques que pueden encontrar en la ciudad.

Esta ciudad de callecitas angostas, empedradas y de edificaciones antiguas es una importante ciudad universitaria, donde cantidad de estudiantes de todo el mundo vienen aquí para realizar sus estudios. 

Posee una de las universidades mas antiguas de toda Francia que es la Universidad de Montpellier y data del año 1220. 


Por la cantidad de jóvenes que viven en la ciudad, esta presenta mucha vida nocturna, un barcito al lado del otro con una disco tras otra para todo tipo de gustos, y si algún día de la semana como los domingos por la noche encontras todos los sitios cerrados no hay que preocuparse, el centro de estudiantes, o mas bien el comité encargado de las fiestas, se encargara de realizar una para que nadie se pierda de disfrutar de la noche de Montpellier.


En la foto de arriba me encuentro en la plaza de la Comedie, lugar emblemático situado en el corazón de la ciudad, junto a la Esplanada Charles de Gaulle; donde continuamente se realizan ferias callejeras, la semana pasada era la de los vinos, ideal para ir a pasear y probar algunas de esas tantas variedades de uva que Francia nos ofrece. Esta semana ya se encuentra montada la feria navideña que ofrece todo tipo de producto relacionado para la ocasión.



 Antes de llegar al barrio Romano característico de Montpellier se encuentran las Galerias Lafayette, del mismo grupo inversor que el Gran almacén Parisino.


En esta época, y como sucede en todos los centros comerciales, se encuentra decorada para las fiestas


Con distintos atractivos para los niños y que también llaman la atención de los adultos.


Abajo el trono de papa Noel donde los niños hacen la cola para hacer los encargos navideños


Pero no todo en Montpellier es cuentos de hadas, también existen de las otras historias, quizás una leyenda inventada para aquellos estudiantes que le hacen honor a su edad y no dejan de salir noche tras noche y para evitarlo algún adulto genero esta historia pensando que quizás por miedo dejarían de frecuentarlas, lo cierto que ni aquella leyendo hizo que la ciudad apagara sus luces y sus jóvenes se quedaran guardados en sus hogares.

Aquí la leyenda que en su momento hizo tener escalofríos a mas de un Montpelliense y en esas noche de carreteras oscuras y solitarias aparece el recuerdo de lo que sucedió en 1981:




"Existen muchos casos espantosos de encuentros con fantasmas en las carreteras, a los que colectivamente se conoce como "autostopistas fantasma".

Uno de los casos más famosos es el  del 20 de mayo de 1981, cuatro jóvenes amigos deciden ir a dar una vuelta en coche a Palavas. Son aproximadamente las once de la noche. Hacia las doce y media, inician el retorno a Montpellier en un Renault 5 rojo de dos puertas. Las dos chicas van detrás, los dos chicos delante, la radio suena muy alta.

A la salida de Palavas, en dirección a Montpellier, entre el cruce y la gasolinera, ven a una señora haciendo autostop. Aparenta tener unos cincuenta años, lleva un impermeable blanco hasta la rodilla y un pañuelo, también blanco, en la cabeza.

El conductor, M. M., propone recogerla y para el coche unos metros más allá. El pasajero de delante, M. L., se dirige a ella en estos términos "Vamos hacia Montpellier. ¿Le viene bien?" Por toda respuesta, la señora sólo sonríe y se dirige al vehículo. M. L. se apea, baja el asiento delantero y la dama se coloca entre las dos chicas en el asiento de atrás. El vehículo arranca, atraviesa el puente en dirección a Montpellier y llega a la intersección de la carretera de Villeneuve- les-Maguelonne, en un lugar llamado Pont-Vert, donde la carretera de Montpellier presenta una curva bastante pronunciada.




En ese momento la autostopista grita: "¡Cuidado con la curva!" Su voz suena más alta que la música del coche. El conductor, sorprendido, reduce la velocidad y al igual que el resto de los pasajeros, fija su atención en la carretera. Es entonces cuando los gritos de las dos chicas les obligan a volverse a mirar hacia atrás: la señora recogida en autostop ya no está en el coche.

Después de unos segundos de sorpresa y de duda, M. M. acelera y se dirige a la comisaría de Montpellier, donde relata su aventura una hora después.

Esta historia, extraída de un informe redactado a finales de mayo de 1981 por el inspector jefe de la Comisaría central de Policía de Montpellier, y recogida por los medios de comunicación, se ha difundido ampliamente en Francia."


Pero la realidad que ninguna leyendo impidió que salgamos a conocer la Noche de Montpellier, así que junto a mi prima, pasamos por e cotillón, compramos nuestros antifaces y fuimos directo a la fiesta de Mascaras que quedaba a unos 15 km por la carretera y no pudimos comprobar ninguna historia de fantasmas ni mujeres paradas en mitad de la ruta, pero por las dudas preveré de no conducir sola en la carretera llegando a la ciudad en altas horas de la noche, mejor con compañía y sino prefiero disfrutar dentro de la casa de un rico vino francés como es habitual tomar cada noche en los hogares de la ciudad, no es que sea miedosa pero para que exponerse :)



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